Ya empieza octubre y tenía rato sin escribir por aquí, pero es que muchas cosas siguen ocurriendo y no logro hacerme espacio para comentar más allá de lo que publico en redes sociales. Siento que el tiempo va el doble de rápido y en menos de lo que imagine el 2017 se estará terminando.

Como lo había escrito hace unos meses, fui admitido en un Programa de Posgrado, y decidí ir hacia adelante e inscribirme. No ha sido fácil, volver a ser estudiante me ha costado más de lo que suponía. Creo que un conjunto de factores son los que han incidido en ello: el compaginarlo con mi trabajo (de profesor, impartiendo clases casi siempre a primera hora del día), el que me haya desacostumbrado a asistir a un centro escolar a sentarme y escuchar cátedra (los últimos estudios que realicé fueron a distancia, por lo que yo administraba mis avances de aprendizaje), el que además sea algo que nunca antes había estudiado (he puesto a mis neuronas a trabajar el doble para comprender cuestiones relacionadas con Filosofía, Política y Educación) y por supuesto, la edad, porque ya no estoy en mis veintes y es un hecho, rindo menos de lo que solía hacerlo cuando la escuela era mi única responsabilidad. Hasta ahora he cursado apenas dos asignaturas, y aún no he recibido una completa retroalimentación por lo que no sé si mi esfuerzo es (o no) el esperado, aunque yo he sentido que me he quedado corto en varias entregas (suelo ser muy crítico en cuanto a mi desempeño, y creo que es la única forma en que puedo mejorar).

A pesar de todo esto, me ha gustado volver al papel de estudiante. Una parte de mí se siente joven otra vez, e incluso, me ha rondado en la cabeza la idea de inscribirme a otro programa educativo en cuanto logre ajustarme a la vida universitaria. Pero es apenas una idea muy temprana (las personas mayores me insisten en que debería empezar a preocuparme por formar una familia, pero en serio, sigo sin deseos de tener hijos).

Tuve que abandonar por un período de tiempo el participar en proyectos digitales, algo que extraño bastante pero ya no puedo permanecer atado a una oficina. Espero no pase mucho antes de que vuelva a colaborar en el diseño de productos interactivos, porque es una de las cosas que me apasiona bastante.

En cuanto a entretenimiento, en ratos libres estoy viendo la tercera temporada de Narcos, las dos primeras narran la historia de Pablo Escobar, y aunque ya hay muchas interpretaciones de la misma, la narrativa y la actuación de Wagner Moura consiguen hacer de esta serie una joya imperdible. En cuanto a la tercera, la historia gira en torno al Cartel de Cali, pero apenas voy llegando a la mitad, lo cierto es que va manteniendo el nivel y es algo que aprecio mucho en las series que miro. También ando repasando The Office (ya en la cuarta temporada), este año prometo llegar hasta el final.

Y bueno, básicamente eso, ya escribo más en cuanto suceda algo interesante.
Por lo pronto, sigo en el camino, con un ejército de gatos tras de mí.