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Tarde

Esta semana caminaba por el centro de la ciudad rumbo a la barbería donde me cortan el cabello, tuve que estacionar mi vehículo más lejos de lo que acostumbro debido al congestionamiento (quizás el próximo regreso a clases fue el principal causante de la aglomeración vial y peatonal en la zona).

No pude evitar prestar atención a todos esos detalles que cuando manejo por allí llego a pasar por alto. Por ejemplo, el hecho de que un gran número de vendedores ambulantes ocupan las aceras de los alrededores del mercado local, por lo que la gente que se desplaza en este sector tiene que realizar sus andares sobre la calle, exponiéndose a que un conductor imprudente, distraído o poco tolerante pueda arrollarlos. Casi todo el centro se encuentra rodeado de parquímetros que pertenecen a quién sabe qué empresa (que quién sabe cuánto recaude, cuánto reporte y perciba de los ingresos obtenidos y si exista un lugar donde uno pueda informarse al respecto, porque hace ya mucho tiempo que se apoderaron del corazón de la ciudad sin que se conozcan la mayoría de los detalles y supuestos beneficios que nos ha traído su presencia).

No solo las calles lucen descuidadas (atiborradas de baches que dejan en evidencia la pésima calidad de los materiales utilizados en la pavimentación), también algunas propiedades, pareciera que fueron abandonadas hace ya varios años, posiblemente por todos aquellos terribles acontecimientos que han colocado a la ciudad donde vivo en portadas de medios nacionales e internacionales. El comercio local aún existe, pues cada dos o tres cuadras se logran visualizar espacios comerciales de todos tamaños y con una variedad notable de productos y servicios. Son los que no trabajan para las grandes empresas, no te atienden con finos ropajes y sin embargo, aunque sus establecimientos en algunos de los casos parezcan vacíos, cuando te sonríen sabes que lo hacen de forma sincera, no porque un manual corporativo se los ha indicado.

Ciudad Victoria es un lugar curioso. Cuando yo era niño, los mayores mencionaban con orgullo el lema que la distinguía (al menos, entre los adultos): “Ciudad Limpia, Ciudad Amable”. Y aunque la falta de recolección de basura es un problema que ya pone en tela de juicio las primeras dos palabras del mismo, lo que se aprecia a primera instancia es que las personas que aquí viven prefieren enfocarse (o preferimos enfocarnos, me incluyo) en sus asuntos y evitar al máximo el contacto con desconocidos: la identidad que antes era el sello de esta ciudad ha quedado parcialmente en el olvido. Parcialmente porque aún existen destellos de amabilidad que se dejan entrever cuando tienes la suerte de toparte con la persona indicada.

Gran parte de la población trabaja en oficinas gubernamentales. Algunos más arriesgados fundan su propio negocio basado en las relaciones que van forjando a través de su vida. Para ser sinceros, no hay mucho apoyo para emprender y no ha llegado alguna gran trasnacional que apueste por personas más preparadas. Es por ello que las ofertas laborales casi siempre se enfocan en Agentes de Ventas o Empleados Generales (basta echar un vistazo a cualquier periódico para darte cuenta que no hay mucho de donde escoger), haciendo a un lado la capacidad de quienes tienen talento y /o estudios. Los sueldos son verdaderamente bajos. Entonces por un lado tenemos a la burocracia estatal y por el otro al sector privado, compuesto de una pequeña minoría de empresarios de gran poder adquisitivo, una fracción de PyMES y el resto, trabajadores de los dos anteriores. Esto es lo que mueve la economía de la ciudad.

Hace poco fue período de elecciones. Pensaba mucho en todas esas cosas que prometían los políticos. Había quienes aseguraban un mejor alumbrado público, una recolección oportuna de la basura, una recuperación tajante de la seguridad, nuevas oportunidades de empleo. Y todo me parecía muy corto y vacío, tal vez porque no había mayores explicaciones, solo promesas de reparar aquello que por de facto debería funcionar sin mayores complicaciones. No me hacía mucho sentido. Por ejemplo, sin duda que los servicios públicos deben brillar por su eficiencia, pero si cada administración solo se enfoca a resolver los problemas que se han suscitado y acarreado debido al mal desempeño de las anteriores, ¿dónde está el progreso? ¿hacia dónde vamos? pareciera que siempre es al mismo lugar: corregir equivocaciones que se han cometido una y otra vez ¿y qué sigue?

Emigrar ha sido por mucho tiempo la salida fácil de los que tienen la posibilidad de hacerlo, tal vez en búsqueda de nuevas opciones, de superación personal (o como resultado de un hartazgo). Todos esos que se van casi nunca regresan.

Tal vez la falta de visión es la fundamental causante de muchos de los males que aquejan al municipio. Creo que se debe tratar de ir un poco más allá, buscar recuperar la identidad (o generar una nueva), creo que falta concentrarse en la verdadera raíz del por qué todo se hace mal siempre, realizar una profunda introspección, tomar el tiempo de aprender de los errores y aceptarlos si es necesario, de lo contrario estaremos condenados al retroceso.

Desde mi punto de vista, la falta de educación tiene mucho que ver: una sociedad informada, ilustrada y culta no solo tiende a respetar las leyes sino que además se vuelve parte de las soluciones, las cuales propone en beneficio de sus semejantes y no solo del propio (después de todo, a diario cuando me traslado en automóvil, siempre me faltan dedos para contar las faltas al reglamento de tránsito que se cometen, por poner un ejemplo). Alevosía y ventaja hoy se encuentran intrínsecamente arraigadas en la cultura.

Es necesario un trabajo en conjunto entre la ciudadanía y el gobierno para enfrentar los retos desde una perspectiva más amplia, crear los espacios adecuados y no buscar remedios express que tarde o temprano serán rebasados por la problemática o causarán nuevas contrariedades.

Me pregunto ¿Cuándo dejamos que todo esto sucediera? ¿Cuándo empezamos a perseguir nuestros propios intereses sin importar que los del resto quedaran pisoteados abajo de ellos? ¿Por qué hicimos esto?

Y aunque trato de recordarlo, aún no encuentro el momento exacto. Ninguna respuesta es de momento, absoluta.