De amistades cercanas que se vuelven lejanas

Hoy hace 5 años perdí a un amigo de la secundaria, víctima de la inseguridad. Recordaba algunas de las pláticas que sostuvimos sobre temas triviales, y aunque ya había pasado un tiempo considerable desde que egresamos de la escuela, ocasionalmente nos mantuvimos en contacto.

La última vez que nos vimos en persona fue en una reunión en 2006. Y justo ahora me vienen a la mente todas esas veces que quedamos en juntarnos y nunca se concretaron. Me ha ocurrido que conforme avanzan los años, he entrado en períodos donde termino aislado de un gran número de personas (casi siempre sin intención), quizás por el trabajo, la familia, la distancia u otras cuestiones, reduzco involuntariamente mi círculo de amistades.

Lo triste ocurre cuando ese aislamiento se torna perpetuo, porque hay con quienes ya nunca vuelves a cruzar palabra si quiera. Dejas de frecuentar a personas importantes y cuando tratas de retomar el contacto ya es demasiado tarde para valorar una plática trivial, un gesto de amabilidad o una coincidencia inesperada.

Reflexión con un trozo de nostalgia.